Investigar en el grado daría al alumno “visión crítica y realista”

Diario Médico, 30 de enero de 2017 El EEES ‘dispara’ el desarrollo de proyectos propios en las facultades. Los docentes ven clave reconocer y difundir los trabajos de los...

Diario Médico, 30 de enero de 2017

El EEES ‘dispara’ el desarrollo de proyectos propios en las facultades. Los docentes ven clave reconocer y difundir los trabajos de los alumnos.

Iniciarse en la investigación durante el grado de Medicina es una magnífica iniciativa para poder aumentar y mejorar el flujo y volumen de investigadores biomédicos. En esta línea, la implantación del Espacio de Educación Superior (EEES), y su exigencia de una docencia más práctica, ha potenciado proyectos específicos en los programas de estudio de todas las facultades, proyectos que, según Gonzalo Haro, profesor e investigador principal del Grupo TXP de la Universidad CEU-Cardenal Herrera (CEU-UCH), de la Comunidad Valenciana, «dotan al alumno de una visión crítica, realista, integral y práctica de la investigación clínica y de sus aplicaciones prácticas».

Elena López e Isabel Guzmán, estudiantes del grado de la CEU-UCH, en Castellón, han participado en una investigación liderada por Haro, con el objeto de comparar impulsividad y psicopatía en consumidores de cocaína. Esta experiencia «nos ha abierto la mente a un nuevo abanico de posibilidades, y a sentir que nosotras podemos y debemos, en un futuro, ser partícipes del avance de la Medicina española a través de la investigación», dice Guzmán.

Saber discernir
Según Haro, «cuando pones una piedra al comienzo del camino, ejerce mucha más fuerza en el trayecto del individuo que si la pones mucho más tarde. Lo que intentamos reportar a los futuros médicos es una visión crítica pero, a la vez, muy realista, de la investigación». Es decir, que cuando se les presente un nuevo instrumento diagnóstico o una nueva herramienta terapéutica sepan lo que hay detrás de esa investigación, «para juzgarla con rigor y no dejarse influir por otros intereses ajenos». Este contacto temprano con la investigación permite a los estudiantes «diferenciar entre responder a una pregunta fácilmente publicable o hacerlo a una cuestión de interés real para el paciente y, por tanto, para el médico», concluye Haro.

La importancia de que se reconozca la labor investigadora realizada en el grado es también un factor clave. Por ejemplo Diego Álvarez de Sotomayor, residentes de cuarto año del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, ha recibido el premio al mejor proyecto en la última edición de Principles and Practice of Clinical Research, un programa formativo en investigación clínica para profesionales ofrecido por Harvard T. H. Chan School of Public Health, en Boston.

En este curso, de 9 meses de duración, han participado más de 300 personas de 20 países, y el proyecto final consistía en el diseño y redacción de un protocolo completo para un ensayo clínico aleatorizado. Como reconocimiento, Álvarez de Sotomayor tiene la oportunidad de «publicar ahora el protocolo del estudio en la revista científica asociada al curso y de participar como colaborador docente».

Participación activa
En esta línea de participar y difundir la labor investigadora de los estudiantes de Medicina durante el grado, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el programa Enfermedades Raras dirigido por Antonio Armas, que se emite en la emisora Gestiona Radio, han desarrollado un proyecto conjunto de divulgación científica de la investigación en enfermedades raras.

El programa se estructurará en cuatro seminarios y finalizará con un debate abierto y en directo. La idea es que investigadores jóvenes que estén realizando su tesis en el campo de las enfermedades raras debatan con el ponente, médicos de los hospitales vinculados a la Universidad Complutense de Madrid y representantes de las diferentes asociaciones de pacientes.

Que sea útil sin dejar de ser un ‘juego’

Gonzalo Haro cree que también es muy importante medir la aportación del estudiante en los proyectos.Según él, no debe ser el alumno el que plantee la duda científica y, por ello, deben integrarse en «un proyecto ya iniciado y consolidado por un grupo de investigación clínico veterano». También hay que evitar los estudios básicos de difícil aplicación en la práctica clínica real. «Hay que buscar un equilibrio entre facilitarles el aprendizaje, que sus datos tengan utilidad para el estudio global o final, pero sin responsabilizarles tanto que deje de ser, también, un juego educativo», dice Haro.

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