Del paciente promedio al paciente concreto, en el último curso de la Fundación Lilly

IM Médico, 3 de junio de 2017 La Fundación Lilly celebró hoy su curso sobre educación médica centrada en el paciente, describiendo un arco temático que arrancó en la...

IM Médico, 3 de junio de 2017

La Fundación Lilly celebró hoy su curso sobre educación médica centrada en el paciente, describiendo un arco temático que arrancó en la Grecia Clásica para concluir en las últimas aportaciones ofrecidas por las disciplinas genómicas.

El encuentro anual de Educación Médica 2017, organizado por la Fundación Lilly, formuló una nueva simbiosis entre la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) y la Medicina Centrada en el Paciente (MCP). El encargado de analizar el cambio de paradigma que supone esta nueva forma de entender la práctica clínica fue el director de la entidad convocante, el doctor Juan Antonio Sacristán del Castillo. Fundamentalmente, aportó argumentos de peso para considerar que el arte de la medicina científica se debe nutrir por un lado de la investigación que se basa en la evidencia y, por otro, de la individuación de la asistencia médica, mediante la MCP. Siendo ambas tan importantes y potencialmente complementarias, que no sirven en solitario para dar una buena respuesta a las necesidades actuales de los pacientes. Como diferenció el doctor Sacristán, en las últimas décadas, la MBE aplicaba árboles de probabilidad para encontrar elementos comunes en las personas afectadas por la misma patología, de cara a conseguir un paciente promedio, al que ofrecer el mejor resultado posible. Por el contrario, la más reciente medicina centrada en el paciente trata de explorar las diferencias de los pacientes para poder individualizar las terapias.

Durante su conferencia, el doctor Sacristán se armó de un sólido aparato argumental y bibliográfico. Para evidenciar que la MBE ha entrado en un proceso de revisión, apeló al profesor Michael Rowlins cuando consideraró que orientar el trabajo clínico es válido en la investigación farmacológica pero resulta insuficiente a la hora de ofrecer terapias suficientemente eficaces fuera de la categoría del paciente promedio. En ese punto llegó a exponer la opinión de los más críticos, según los cuales sería inútil hablar de pacientes promedio, fuera de consideraciones estadísticas demasiado generalistas. Avanzando en ese terreno, Sacristán tampoco consideró suficiente por sí misma la búsqueda en exclusiva de biomarcadores para realizar lo que se denomina medicina de precisión. De ahí que comentara un número de la revista Nature, y que él mismo reflexionara en la cabecera Journal of Evaluation in Clinical Practice, sobre la posibilidad de subsumir la figura del paciente en ese magma biologicista. Con ello, el director de la fundación consideró oportuno el número de JAMA en el cual se consideraba legítimo que los pacientes pudieran renunciar a participar en cribados de cáncer de próstata por decisión propia. En línea con las tesis del profesor Fernando Rodríguez-Artalejo, sobre lo imperioso de dar cancha a las preferencias de los pacientes.

Ayudó a completar el cuadro de actividades de la Fundación Lilly, el director de la cátedra Lilly-UCM de educación médica, doctor Jesús Millán, jefe de medicina interna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Entre los dos comentaron que se entrega a todos los graduados de medicina un tratado de William Osler, padre conceptual de la medicina centrada en el individuo. Igualmente, y sin salir de la actividad editora de la entidad, se publicó recientemente el libro “Ser médico”, al tiempo que se incrementó el funcionamiento de la cátedra “Andrés Laguna” en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH). Junto a ello, también destacaron el premio recientemente entregado al doctor Pablo González Blasco, por su trabajo clínico en Brasil en el marco de la medicina centrada en el paciente.

El XI encuentro anual de educación médica de la fundación se celebró en el marco de los cursos de verano de El Escorial. En representación de la Universidad Complutense (UCM), intervino el decano de la Facultad de Medicina José Luis Álvarez-Sala, con la tesis de que los médicos siempre han desarrollado su actividad centrados en recuperar la salud de sus pacientes, aspecto que no evitó que la tecnología les hiciera perder esa perspectiva humanística con los años, de forma que tienen que recuperar ese territorio perdido. Por esa razón, la mayoría de los ponentes de la jornada entendieron que la educación de los futuros médicos debe incluir desde los primeros cursos competencias como la comunicación con el paciente.

En la estela de lo explicado por el decano, la jornada pudo contar con un modelo formativo centrado en el paciente, actualmente vigente en una universidad privada. Fue el caso de Emilio Cervera Barba, vicedecano de prácticas y centros sanitarios de la facultad de ciencias de la salud de la Universidad Francisco de Vitoria, quien afirmó que los médicos tienen que volver junto a la cama de sus pacientes. Avisó del peligro que supone la pérdida de la empatía, o el distanciamiento ético, al sumar años de práctica clínica. Para evitar este, y otros problemas, el doctor Cervera explicó que en su facultad los alumnos de medicina rotan por las unidades de psiquiatría y cuidados paliativos. Junto a esto, se les facilita la cooperación con experiencias en países de rentas bajas e, incluso, se realizan viajes formativos a los centros explicativos del régimen nazi para que comprendan de primera mano lo que nunca debe hacer la medicina.

Por su parte, el catedrático de fisiología médica de la facultad de medicina de la Universidad de Barcelona Jordi Palés Argullós, consideró difícil poder formar a los nuevos médicos en los principios de la medicina centrada en el paciente, con los actuales planes de estudio. Principios que cifró en la comunicación y la empatía con el paciente, con rechazo de las conductas poco profesionales y la seguridad del paciente como principio fundamental. En este último caso, sugirió hacer simulaciones sin riesgo, como las que se realizan en el centro nacional de simulación del doctor Amitai Ziv (Israel).

También fue interesante la exposición del doctor Ángel Carracedo Álvarez, responsable de medicina genómica en la Universidad de Santiago de Compostela. Una vez que disertó sobre el sentido de la vida y la salud, habló de muerte celular y cáncer, encontrando a un tiempo que las metilaciones son a la vez un recurso de supervivencia y causa patológica. En otro orden de cosas, el ponente criticó el actual sistema MIR y consideró un problema grave el alto índice de fallecimientos debidos a los efectos adversos de los fármacos, en cifras superiores a los accidentes de tráfico.

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