Según los decanos: El nuevo baremo docente no paliará la falta de profesores

Diario Médico, 22 de noviembre de 2017 La Conferencia de Decanos de Medicina considera que los nuevos criterios para la acreditación docente de la Aneca no ayudarán a paliar...

Diario Médico, 22 de noviembre de 2017

La Conferencia de Decanos de Medicina considera que los nuevos criterios para la acreditación docente de la Aneca no ayudarán a paliar la falta de profesores, sobre todo de las asignaturas clínicas.

Los nuevos criterios establecidos por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) para acreditar a los nuevos profesores titulares y catedráticos, que se hicieron públicos la semana pasada, finalmente han confirmado los peores temores de los decanos de Medicina. En palabras de Pablo Lara, vicepresidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina y decano de la facultad de la Universidad de Málaga, la conclusión es que «los criterios siguen siendo muy exigentes, sobre todo en lo referente a la investigación«.

El baremo de la Aneca, aprobado en 2015, evalúa para obtener la acreditación como profesor titular los méritos de los candidatos según cinco áreas: investigación, docencia, transferencia de conocimientos y actividad profesional, gestión y formación. Cada uno iría valorado con la nota A -la máxima-, B, C, D y E.

Con este nuevo esquema, una nota B o C en investigación o docencia (los méritos imprescindibles para la acreditación universitaria) se podía compensar con una A o B, según el caso, en la de transferencia de conocimientos y actividad profesional.

Los decanos de Medicina veían en este nuevo baremo una puerta para conseguir renovar las plantillas de profesores, facilitando la entrada a la Universidad a sus docentes asociados: profesionales que pueden no tener un gran currículum investigador o docente, pero sí una experiencia profesional que transmitir a los alumnos. Esto sería esencial en las asignaturas de especialidades clínicas, donde más acusado es el déficit de docentes.

Lara recuerda que, según un informe de la propia Aneca, durante periodo 2008-2016, en Ciencias de la Salud se concedió la acreditación sólo al 53 por ciento de los aspirantes, 12 puntos menos que la media total. Además, los candidatos tenían una media de edad de 53 años en los hombres y 48 años en las mujeres, superior al de otras áreas, por lo que la conclusión de los decanos de Medicina es que «los niveles de exigencia no eran los mismos».

Ya la publicación parcial de los nuevos criterios el año pasado, basados ya en el nuevo sistema, les preocupó, porque reflejaba una tendencia que ahora se ha confirmado, explica Lara: «Evidentemente hay que ser exigentes en investigación y docencia, pero queríamos una evaluación más global. En lugar de eso, si no llegas en determinadas áreas a un mínimo, lo tienes que compensar en otra con máximos».

El vicepresidente de la Conferencia apunta que las exigencias de investigación aparentemente se han suavizado con respecto a las presentadas en 2016, pero siguen siendo altas. En los méritos para ser profesor titular se han eliminado en su mayoría las referencias a que una parte de las publicaciones debían estar unidas necesariamente a proyectos de investigación competitiva, pero se requiere que una buena parte figuren en las revistas con más prestigio de su campo (situadas en el primer tercil) y que el candidato tenga autoría preferente, «algo que exige mucho tiempo y esfuerzo».

Además, «en esas revistas cada vez más se tiende a trabajos de investigación multidisciplinares y en equipos grandes», pero a partir de 10 autores «estos artículos puntúan menos para la Aneca».

¿Y qué pasa con los méritos de experiencia profesional, que se suponían que iban a ser claves? Como ya informó DM, se requieren entren ocho y cinco años de trabajo a tiempo completo, pero no es el único requisito: también pueden aportarse otros como el trabajo en el extranjero, participar en comisiones del hospital, en ensayos clínicos, colaboración de empresas y registro de patentes y de propiedad intelectual.

Unos criterios adicionales que, a juicio de la Conferencia, no tienen en cuenta la realidad de los clínicos, que se centran en la asistencia y no en actividades vinculadas a la transferencia de conocimientos.

Por otra parte, los méritos de docencia se basan fundamentalmente en que el profesional pase varios años vinculado de alguna forma a la actividad de la facultad (aunque también cuenta la tutorización a los MIR) y en las de gestión cuentan sobre todo puestos de responsabilidad dentro de la propia organización académica (ser vicedecano, por ejemplo), a los que normalmente no acceden los asociados. Sin bien, en estos casos, Lara cree que sí podría contar ser responsable de la organización de prácticas clínicas o de una prueba ECOE.

El problema, en resumen, es que «a unos criterios exigentes se une la circunstancia de que tenemos escasez de plantillas», explica Lara. Como ya informó DM, la Conferencia está ultimando un informe en el que analiza la evolución del número de docentes. «Según nuestro estudio, desde la implantación de Bolonia se ha reducido en un 20 por ciento el profesorado permanente, y, según nuestras previsiones, en 10 años se jubilará el 43 por ciento de la plantilla actual. En el caso de los profesores vinculados en asignaturas clínicas, el porcentaje alcanzará el 55 por ciento».

La Conferencia de Decanos de Medicina ha solicitado varias reuniones a las autoridades del Ministerio de Educación, la Aneca, las propias comisiones evaluadoras y la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) «para transmitirles nuestra preocupación y la problemática particular de nuestras facultades».

 

 

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