Sáinz promete trabajar con los decanos. Educación modificará los nuevos criterios docentes en un año “si no funcionan”

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Diario Médico, 23 de noviembre de 2017

Jorge Sáinz, secretario de Universidades, se ha comprometido a revisar en el plazo de un año los nuevos y polémicos criterios de acreditación docente y modificarlos “si no funcionan”. Educación ha creado un grupo específico donde trabajará “mano a mano” con los decanos.

Los nuevos criterios de acreditación docente que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) hizo públicos la pasada semana no son una verdad eterna e inmutable. El Ministerio de Educación se ha comprometido a revisarlos y a modificarlos en el plazo máximo de un año “si no funcionan”. A tal efecto, Educación ha creado una comisión específica para llevar a cabo esa revisión y promete trabajar en ella “mano a mano” con la Conferencia Nacional de Decanos y los estudiantes de Medicina.

Jorge Sáinz, secretario general de Universidades de Educación, ha hecho hoy este anuncio en las jornadas de debate organizadas por el Foro de la Profesión y ante un auditorio formado por decanos, presidentes de sociedades científicas y estudiantes, muy preocupados por la ausencia de profesorado clínico, pero también con aspectos como el continuo formativo y la proliferación de facultades de Medicina. Mano a mano con Sáinz, Carlos Moreno, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, ha intentado despejar las dudas de ese mismo auditorio sobre el déficit de médicos, el estancamiento de la troncalidad o la esperada aprobación del decreto de desarrollo profesional continuo.

  • Sáinz y Moreno han negado reiteradamente que hubiera falta de coordinación entre los ministerios de Sanidad y Educación

Sáinz ha dicho ser consciente de la polvareda levantada entre decanos y docentes en general por los nuevos criterios de acreditación, pero ha matizado que “gusten más o menos, son los primeros que reconocen la experiencia clínica y, por tanto, la posibilidad de compensar hipotéticos déficits en investigación mediante esta experiencia”. Aun así, ha tendido la mano a la Conferencia de Decanos, representada en el acto por su tesorero, Juan Antonio Vargas, para “revisarlos juntos, evaluarlos y, en caso de que no funcionen, modificarlos en un año”.

Vargas ha admitido que “los estrictos criterios que en materia de investigación fija el nuevo baremo han generado mucha inquietud entre el profesorado, pero el ofrecimiento que nos hace ahora el secretario de Universidades abre una puerta a la esperanza”.

En un foro con representantes de Educación y Sanidad era inevitable que se pusiera sobre la mesa la falta de coordinación entre ambos ministerios, algo que tanto Sáinz como Moreno han negado reiteradamente, pese a la insistencia de Fernando Carballo, presidente de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (Facme) y moderador de la mesa. Fruto de la falta de coordinación que, según Carballo, es “el sentir general de los profesionales”, el presidente de Facme ha puesto sobre la mesa la falta de adecuación entre las plazas de grado y las plazas MIR.

En este punto, Moreno ha recordado que en el curso 2017-2018 se han convocado un total de 6.784 plazas de grado, frente a las 6.523 plazas MIR de la última convocatoria, “de forma que la diferencia de cerca de mil puestos que se venía produciendo en los últimos años ronda ya los 300, pero es verdad que tenemos que seguir afinando la coordinación en este punto”.

  • Vargas, tesorero de los decanos, afirma que “se ha llegado a un punto en que si es necesario cerrar facultades, habrá que hacerlo”

Cierre de facultades

Con respecto a la proliferación de facultades de Medicina, Sáinz ha recordado que “Educación no es ajena a este problema y lo conoce de primera mano por Sanidad, que nos lo recuerda en cada ocasión”, pero ha recordado que “las competencias autonómicas en materia de Educación y, sobre todo, la autonomía universitaria complican mucho este tema. En España hay aproximadamente un millón y medio de estudiantes universitarios y las universidad tienen la potestad en materia de organización”.

En este punto, Vargas, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma, ha argumentado que “por volumen de población, deberíamos estar en torno a 4.500 estudiantes de Medicina y hay casi 2.000 más. Entiendo que el proceso de apertura de facultades tenía que haberse cortado de raíz, antes de llegar a la situación actual. Me consta que cerrar una facultad es una decisión grave y de mucha enjundia, pero hemos llegado a un punto en que, por responsabilidad, habría que hacerlo si fuera necesario”.

Número de alumnos

Alejando Iñarra, presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), le ha achacado, además, a Sáinz el “poco control que Educación parece tener con respecto al número de alumnos en las facultades, ya que muchas superan año a año el numerus clausus que tienen fijado”.

En este punto, el representante de Educación ha sido muy tajante al afirmar que “la Aneca tiene orden expresa de ser muy tajante en este tema, y me consta que las agencias autonómicas también lo son. La revisión de las acreditaciones docentes de las facultades se hacen dos años después de que se gradúe la primera promoción y, en ese proceso de revisión, se considera falta muy grave superar el cupo máximo de alumnos permitido. En este punto, somos muy estrictos con todas las titulaciones, pero queremos serlo especialmente con las de Ciencias de la Salud, por la especial sensibilidad e importancia de estos grados”.

 

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