Medicina tiene 24 profesores listos para dar el relevo generacional, pero no plazas

El Norte de Castilla, 30 de noviembre de 2018 La cesión de tasa de reposición del Sacyl, acordada en junio, no llega a tiempo para incorporar lo más urgente,...

El Norte de Castilla, 30 de noviembre de 2018

La cesión de tasa de reposición del Sacyl, acordada en junio, no llega a tiempo para incorporar lo más urgente, un docente para Nefrología

Cuando la burocracia y la normativa se interponen, las buenas palabras pueden quedarse en nada. Sacyl y la Universidad de Valladolid acordaron en junio que el primero cedería al segundo parte de las plazas que le correspondían por su tasa de reposición para que la Facultad de Medicina pudiera recomponer un organigrama docente muy dañado por los recortes y el envejecimiento de la plantilla. Han pasado cinco meses y no ha podido ser. Esas plazas no han llegado y Medicina observa con preocupación el panorama que se presenta a partir del segundo cuatrimestre.

El caso es especialmente sangrante en el caso de Nefrología. Hay un candidato interesado, cumple los requisitos, la UVA quiere incorporarlo y no hay manera de que los trámites se cumplimenten a tiempo. «Sacyl quería ceder una plaza con cargo a 2018, que es la que necesitamos con urgencia extrema. Tenemos un plan B, pero el problema es que los procedimientos son muy lentos, se echa diciembre encima y debemos hacer una ampliación de la oferta pública de empleo de 2018 y necesitamos pedir autorización a la Consejería de Educación, porque sería una plaza más que no estaba planeada», explica Javier de Frutos, vicerrector de Profesorado de la UVA.

La contratación de personal en las instituciones públicas está sometida a la tasa de reposición, que el Gobierno de Mariano Rajoy llegó a fijar en su día en el 10% (se cubrían diez plazas de cada cien jubilaciones o bajas definitivas) y que ahora se encuentra en el 100%. La Universidad de Valladolid tiene un número de plazas que puede cubrir y el Sacyl, a su vez, tiene el suyo. Como el profesorado que se contrataría en la UVA realizaría además una parte de trabajo asistencial en el hospital, Sacyl acordó ceder parte de su tasa de reposición a la UVA para acelerar el proceso de contratación y que la universidad (que no podía dotar más plazas) no viera reducido el número de plazas que puede asignar a otros grados.

Paralelo a esto, se creó una figura de profesorado específica para la rama de Ciencias de la Salud, que es la de profesor contratado doctor con vinculación permanente. Una categoría pensada para que los médicos interesados en ejercer la docencia no pierdan derechos laborales, ya que si solo fueran contratados doctores pasarían de un contrato estatutario fijo a uno laboral. Además, los médicos no podían cumplir los exigentes requisitos de investigación para poder acceder a su acreditación docente. Con esta fórmula podían contabilizar su actividad clínica dentro de los méritos puntuables.

De este modo, la Facultad de Medicina ha conseguido que 24 profesores que hasta ahora ejercen como asociados -es decir, a tiempo parcial como docentes pero con trabajo principal en la vía clínica- reciban su acreditación como contratados doctores con vinculación permanente. ¿Qué necesitan ahora? Las plazas para poder dar el relevo generacional en una facultad en la que la media de edad es de 62 años y en la que recientemente se han jubilado nombres relevantes como Juan José Mateos o Francisco Álvarez Guisasola.

Dermatología, Nefrología, Medicina de Familia, Ginecología, Pediatría, Urología y Medicina Nuclear sobreviven a día de hoy con la dedicación de los asociados. Eso impide que los departamentos a los que pertenecen lleven a cabo, por ejemplo, tareas de investigación, básicas para seguir creando grupos en los que se formen futuros nuevos docentes.

«Los alumnos reciben los conocimientos», tranquiliza el decano de Medicina, José María Fernández, «pero sin un profesor estable». Porque los asociados, condicionados por su trabajo fuera de la UVA, un sueldo bajo y la obligación, cada cierto tiempo, de renovar su vinculación mediante concurso público, tienen muy complicado llevar a cabo las tareas propias de un profesor titular o un catedrático. Esto es: investigación, coordinación, gestión de departamentos…

Nueve áreas urgentes

«Tenemos nueve áreas urgentes en Medicina. En ellas, salvo por una, no hay ningún profesor estable. Se trata, además, de asignaturas ‘grandes’», explica el decano. Por eso han decidido establecer un orden por el que se irán sacando las plazas. Los criterios serán, primero, «aquellas que no tienen profesor estable, titular o catedrático» y segundo, «el tamaño de las asignaturas, las que más peso tienen en la carrera en función de las prácticas y las clases, saldrán antes».

Javier de Frutos observa con preocupación la situación política nacional y regional. Porque los presupuestos condicionarán lo que la UVA pueda hacer con su profesorado el próximo curso. El plan está trazado. «Si todo fuese normal, creo que podríamos empezar a implementar ese plan con tres ó cuatro plazas en 2019. Porque hay necesidades por otras partes, aunque Medicina es de lo más urgente que tenemos».

De haber llegado a tiempo esa cesión de Sacyl, «podríamos haberla utilizado de comodín, porque la tasa de la Universidad de Valladolid estaba comprometida de antemano porque había muchos ayudantes doctores que terminaban contrato [y automáticamente, tras cinco años, si están acreditados deben transformar su plaza]». Esto ha consumido 36 de las 52 plazas de reposición que tenía previstas la UVA a lo largo de 2018, lo que ha dejado sin margen a la universidad.

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