| Hacia el oro mundial en pupitre por habitante |
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Abrir una facultad de Medicina se ha convertido ya como en un sello de calidad de las universidades e incluso de las autonomías, que podría revolucionar en unos años el mapa de centros académicos actual hasta superar los cuarenta centros en poco tiempo, y todo esto pese a que no hay un mapa serio de necesidades demográficas de especialistas que aconseje este crecimiento. Superar las cuarenta De entrada, la Agencia Nacional de Evaluación, Calidad y Acreditación (Aneca) deberá decidir en segunda vuelta si las facultades de las universidades católicas de Valencia y de Murcia (ver noticia), y de las madrileñas Alfonso X el Sabio y Francisco de Vitoria estarán listas para impartir clases a partir del curso 2009-2010. Serían cuatro más y vamos llegando a 37. Mientras tanto, las universidades de La Rioja, León (ver información), Castellón (Jaume I) y Almería ya han puesto de manifiesto su intención de presentar en breve su propuesta para ofertar pronto el grado de Medicina, un ejemplo que pueden secundar, de momento, Jaén, Huelva, Baleares y Toledo. No hace falta que España llegue a esta proliferación desenfrenada para ubicarse en lo más alto de la tabla, porque la OMS la consagra ya entre los países con más centros tanto en Europa como en el mundo. En la clasificación internacional, el sistema educativo español está entre los diez primeros con un ratio de 0,75 centros por cada millón de habitantes. Entre los países con más de 20 facultades le precede por poco Corea del Sur y le sigue Francia. Entre el resto de superpotencias en números de facultades se encuentran otros países como Irán, Japón, Colombia y Sudán. En Europa, el destino español hacia el liderazgo se acrecienta por días. Según los datos de la OMS actualizados este año, España es el séptimo Estado del continente en esta materia y, de ponerse en marcha las diez facultades propuestas, conseguiría en breve la medalla de plata sólo después de Irlanda (ver cuadros). Y todos estos récords los asume España pese al unánime rechazo del Foro de la Profesión Médica (la Organización Médica Colegial, la Conferencia Nacional de Decanos, Facme, el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, CESM y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina), que asegura que esta avalancha de nuevas plazas de pregrado -con aumentos del 15 por ciento en la última convocatoria- volverá a traer al SNS los tiempos de las plétoras de médicos: todo un lujo para la gestión de los recursos humanos por parte de las direcciones autonómicas de Personal. Para ellos, esta diseminación sin orden ni concierto "nunca estará justificada por criterios sanitarios sino por motivos estrictamente económicos y populistas", como subraya Miguel Ángel García, experto en demografía médica y coordinador de estudios de la Fundación CESM. Más de 7.000 plazas Si todo progresa como en el último curso y Ciencia e Innovación no pone el freno de mano, en cinco años España podría tener más de diez facultades nuevas y una oferta formativa universitaria anual de más de 7.000 plazas, que son las recomendadas por los expertos en recursos humanos sanitarios. Pero, ¿y si después son demasiados los médicos titulados que se preparan en el país? ¿Y si a estos licenciados se suman los que vendrán de fuera de España? ¿Volverán los contratos basura, las sustituciones de por vida y las pésimas condiciones laborales al SNS? Abrir facultades no es fácil, pero será más complicado aún cerrarlas después. |



