“Garantizar las bases del SNS, qué servicios prestar al paciente y una financiación estable y finalista”, prioridades para el próximo Gobierno

Médico Interactivo, 9 de febrero de 2016 • Lo ha señalado el presidente de la OMC, el Dr. Juan José Rodriguez Sendín, en una conferencia en el Club Siglo XXI...

Médico Interactivo, 9 de febrero de 2016

• Lo ha señalado el presidente de la OMC, el Dr. Juan José Rodriguez Sendín, en una conferencia en el Club Siglo XXI

• Ante un auditorio repleto de representantes de la Administración, colegios, sociedades científicas y otras entidades sanitarias

El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), el Dr. Juan José Rodriguez Sendín, congregaba a un nutrido grupo de representantes de la Administración, colegios de médicos, sociedades científicas y otras entidades sanitarias en una conferencia en el Club Siglo XXI para mostrar su visión del panorama sanitario actual a partir de los cambios producidos por la crisis y las decisiones políticas que se han tomado: «De la determinación social y política de la salud en el contexto socio sanitario actual».

«La enfermedad más grave conocida es la pobreza» y «las profundas fracturas sociales existentes en la actualidad repercuten gravemente en la cohesión social, en  la salud de la población y en la capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Salud (SNS)», comenzaba su intervención el Dr. Rodríguez Sendín. Y expresaba su «profunda preocupación» por lo que califica de «excesos del mundo financiero y otros desórdenes del comportamiento humano con riesgos para la salud de la sociedad, como el alcohol, los accidentes de tráfico…; pero asistimos también a la disminución de la calidad asistencial o de la cobertura de necesidades básicas, junto al desempleo y el empobrecimiento de buena parte de la población».

Consecuencias de la crisis

El presidente de la OMC hacía referencia a varios problemas como la «pobreza energética», que afecta a 4 millones de ciudadanos en España, a la que se añaden otros como la mala alimentación e higiene, la vivienda insalubre, y otras consecuencias de la crisis como el copago o las exclusiones sociales. Y comentaba que aunque el paro ha bajado en 2015, «estamos compitiendo con los mercados orientales con salarios de 600 y 800 euros. Con estos salarios no es posible pagar ni pensiones, ni seguridad social de calidad, ni tampoco vivir con dignidad en esta sociedad».

El Dr. Rodríguez Sendín hacía referencia a un estudio de CC.OO, publicado a finales de 2015 sobre los años 2012-2013, en los que se perdieron casi 46.000 empleos sanitarios, de los cuales 3.000 fueron en el sector privado y 43.000 en el sector público, sobre todo en profesionales de Enfermería (30.000) y 10.000 médicos, «lo que justifica que no tenga mucho sentido incrementar las facultades de Medicina mientras no podamos atender a los profesionales formados que tenemos en este momento».

Además, el Informe FUNCAS, publicado en enero de este año, señala que es difícil conocer aún las consecuencias generales para la salud que ha tenido la crisis, «aunque en estos años han empeorado una serie de indicadores, como la prevalencia de enfermedades crónicas así como  la utilización se servicios hospitalarios asociados a diabetes, depresión, ansiedad y otros trastornos mentales», concretaba.

Una grave consecuencia de los recortes producidos por la crisis ha sido, sin duda, el copago farmacéutico. «Los copagos son consecuencia de decisiones políticas que afectan a los más necesitados y pueden provocar una mayor exclusión social aun. En el modelo que defendemos los copagos no deberían existir. Otra cosa es que se revisen con rigor y en profundidad los servicios innecesarios, retirando o no admitiendo la financiación de aquellos servicios que no aporten valor significativo a la gente, y que se incentive la buena utilización de los servicios y del sistema, tanto por parte de los pacientes como por parte de los profesionales».

Las listas de espera, -en su opinión-,  son un mecanismo de exclusión consecuencia de la reducción de puestos de trabajo, de la no sustitución y de la precariedad laboral que, además, afecta a la buena relación médico-paciente. «En Atención Primaria, esta situación dificulta la longitudinalidad e impide ejercer eficazmente conociendo los problemas de los pacientes y sus circunstancias. Cuando no se conoce al paciente, cuando el tiempo disponible en consulta no permite identificar la causa de las quejas, la salida es ofrecer un medicamento o una prueba diagnóstica, una derivación o que el paciente acuda a urgencias por la tarde. Se está produciendo una «medicalización» de la vida, una tendencia a convertir procesos normales de la vida en procesos que casi siempre derivan en tratamientos farmacológicos».

Asuntos prioritarios

Por lo que el Dr. Rodríguez Sendín enumeraba como aspectos prioritarios para el próximo Gobierno, «en primer lugar, garantizar las bases del SNS, los españoles tiene que saber a qué tienen derecho y cuándo;  segundo, aclarar qué servicios deben de prestárseles; y en tercer lugar, cómo cubrir esos servicios desde el punto de vista financiero, una financiación estable, finalista y sin trampas». Sin estas garantías, -señala-, no podremos responder adecuadamente. «El gasto sanitario que el Plan de Estabilidad del Gobierno ha comprometido para  2017 es un 5,3 por ciento del PIB, de un presupuesto de 67.000 millones en el 2009 bajaremos a 53.000, con medicamentos más caros, más enfermos crónicos y más ancianos. Con un 5,3 por ciento no podemos responder a las necesidades de la población».

El presidente de la OMC hacía también alusión al informe de la Comisión Europea de Farmacovigilancia en el ámbito comunitario en 2008 que 197.000 muertes estaban asociadas a efectos adversos con los medicamentos, y que estos supusieron el 5 por ciento de los ingresos hospitalarios. «Sería muy bueno saber los datos actuales en España. Los errores son propios de la condición humana y los procesos adversos inherentes a las intervenciones sanitarias pero son proporcionales a la cantidad de las mismas y a la calidad de la prescripción». En su opinión, asistimos a un proceso «facilitador y expansivo de recomendación de pruebas y medicamentos por  todos de todo y para todo, con banalización en la promoción de aquellos de libre acceso con nuevos métodos de dispensación y prescripción online o creando artificialmente un ejército nuevo de prescriptores».

Para mejorar la seguridad de los pacientes es necesario -apunta- establecer estrategias en contra de esta «medicalización de la vida», racionalizar la prescripción y consumo de todos los medicamentos mediante políticas de mejora de la prescripción, así como evaluar con criterios científicos las innovaciones tecnológicas y farmacológicas y las intervenciones tanto asistenciales como preventivas  para que los beneficios de las mismas siempre sean coste efectivos y superen a sus posibles daños.

Sobre la situación laboral de los médicos en España, el Dr. Rodríguez Sendín señalaba que en los últimos 5 años se ha producido una «fuga de fonendos». «Buena parte de las promociones de médicos y enfermeros se han marchado fuera de España, y con el envejecimiento, que obligará a jubilarse antes de 10 años a 50.000 médicos, se va a producir una situación complicada. A catorce años vista hay 100.000 médicos con más de 50 años».

Pacto Político y Social

Desde la OMC y desde el Foro de la Profesión Médica «consideramos que existe la obligación moral de alcanzar un Pacto Político y Social que seguiremos en el que seguiremos insistiendo y exigiendo para revitalizar el Sistema Nacional de Salud y garantizar su solvencia y sostenibilidad económica y social. Este Pacto hay que quererlo y merece la pena», señalaba el presidente de la OMC.

Refiriéndose también al nuevo «profesionalismo médico», comentaba que este «precisa, implica y demanda realizar esfuerzos colectivos para mejorar los servicios sanitarios, manteniendo niveles de competencia e integridad», ofreciendo calidad y acceso a las mejoras mediante la rectitud y el empleo apropiado del conocimiento científico y la tecnología, sin conflictos de interés, considerando la justa distribución de los recursos finitos y participando en los procesos de autorregulación».  Y concluía enviando de nuevo un mensaje al futuro Gobierno: «Sin profesionalismo ni principios de Buen Gobierno sin integridad  ni ejemplaridad públicas, sin ética social ni gestión pública eficiente, no hay ningún Sistema Sanitario que pueda ser solvente y sostenible para poder servir a todos su gran función social y colectiva, con especial atención a los más necesitados».

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